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Yoga: unión de cuerpo y emociones

Todo sobre: yoga

Muchos practicantes de yoga hemos vivido momentos algo sensibles en la práctica… como ponernos a llorar repentinamente. Lo que pasa es que cuando nuestro cuerpo se mueve nuestra mente responde, y eso es bueno, porque podemos usarlo para mirar hacia adentro. Para trabajar lo sutil desde lo concreto.

Hay diferentes terapias que trabajan coordinando el cuerpo y las emociones. Estos métodos consideran que el individuo y su cuerpo cuentan con una capacidad natural de autosanación y autorregulación; sólo es necesario guiar a la persona para identificarlos.

Atención plena

El cuerpo habla y si sabemos escucharlo, es bastante claro: reconocer tensiones, dolores, o cualquier tipo de sensación incómoda puede llevarnos a descubrir emociones escondidas por años. De hecho, cada emoción se manifiesta con sensaciones en diferentes partes del cuerpo.

Piensa en qué te dice tu cuerpo y qué te dice tu respiración. Así podemos desarrollar una mirada curiosa sobre nosotros mismos, y a la vez compasiva, tal como miramos a una amiga cuando llega con un problema. No la juzgamos ni la queremos cambiar, sino que la escuchamos y la entendemos.

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Es tan sencillo como estar con uno mismo, pero estar de verdad. Si nos encerraran un par de días en una pieza y sin nada que hacer veríamos todo lo que sale a la superficie, porque no tendríamos el teléfono o a los amigos para evadirlo.

A eso se le llama “disociar”, y lo hacemos porque muchas veces es fuerte mirar las cosas de uno que no nos gustan, o de nuestra historia. Pero cuando nos atrevemos vamos dando pasitos hacia un crecimiento personal.

Yoga terapia

A muchos nos ha pasado que durante la práctica de yoga nos emocionamos, y es porque despertamos al cuerpo y por lo tanto a las emociones, dejando de lado la mente. Iyengar B.K.S lo dijo así “el objetivo del yoga es calmar el caos de emociones en conflicto”.

Lo bueno es que estos momentos no aparecen de repente, sino que como parte de un proceso: “El sistema holístico del yoga fue diseñado para que estos avances ocurran de forma segura. Las asanas están diseñadas para actuar sobre el cuerpo sutil para la transformación espiritual”, explica Joan Shivarpita Harrigan, Ph.D., director de Patanjali Kundalini Yoga Care (Fuente: Yoga Journal).

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Esa capacidad de observación la entrega el yoga. Un ejemplo: la frustración es una emoción muy recurrente en la práctica. La dificultad de las posturas, el que siempre haya alguien que lo haga mejor que uno, entre otras cosas, hacen que la vivamos bastante seguido en el mat. Eso es bueno si la consideramos como una herramienta para superarnos a nosotros mismos, si entendemos que el yoga es un viaje y que hacer un asana perfecta es lo menos importante de todo.

Si queremos ser quienes en realidad somos (y no como queremos convencer al resto de que somos) esta es una buena alternativa. Es un proceso de luz y de sombras, porque si bien nos permite salir del molde en el que hemos vivido toda la vida, duele darse cuenta de nuestro lado oscuro. Pero ¿de qué otra forma podríamos mejorar, si no nos enfrentamos?

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