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Foto: wikipedia

Yo y el otro juntos en las emociones

Las emociones muchas veces son comprendidas como lo que a una persona le sucede con o las sensaciones que una persona experimenta en un determinado momento y, sí, tiene mucho de eso, pero también del entorno. Si vamos a su etimología una de sus posibilidades alude a con-mover, lo que además de implicar un movimiento, integra la presencia de un otro como participante activo y detonante de lo que sucede a una persona. (Y a todas las personas que participan de un momento determinado).

En otras palabras, las personas que nos rodean son parte de nuestras emociones, su presencia son determinantes para provocarnos sensaciones que definen el escenario emocional en el cual nos relacionamos. Los animales también forman parte de nuestro universo emocional, así son los lazos que nos unen a nuestras mascotas, llenos de sentimientos que se han ido construyendo en las constantes interacciones. Nuestras emociones surgen y emergen en la relación con otros, en nuestro movimiento y todo lo que ello implica. No se dan por sí solas, requiere la constante conversación con todo lo que nos rodea para fluir y visibilizarse.

“La conciencia emocional es ante todo conciencia del mundo”, Jean-Paul Sartre

Cuando tomamos conciencia de nuestras emociones estamos integrando a todos los mundos con los que nos relacionamos, las distintas comunidades en las que interactuamos y los diversos espacios en los que nos movemos. Emocionarnos es tomar conciencia, hacernos cargo y considerar nuestro sentir dentro de un conjunto de interacciones y relaciones, un cúmulo de sonrisas y abrazos, palabras y gestos, interpretaciones y definiciones.

La emoción es un constante ir y venir, un observador sensorial que se vincula con el entorno, se va alojando en la piel, en los poros, se alberga en nuestro cuerpo y va calibrando la forma en cómo seguimos participando en aquel momento, regresa al exterior y se sigue nutriendo de las personas que forman parte del entorno absorbiendo más información, integrándola para precisar la emoción que sigue dentro de nuestro cuerpo, matizándolo con el espacio, definiendo el instante con los otros y siendo parte de una definición del tiempo y construcción histórica permanente de nuestra memoria.

Las emociones son parte de nuestro cuerpo, así como respiramos nos emocionamos y así como sentimos, necesitamos estar en constante conversación y relación con otros, permitiendo un crecimiento conjunto, una co-creación emocional del espacio que habitamos y queremos habitar.

 

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