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Almohadas de Hierbas

Prepara tu propia almohada de hierbas

¿Cansado de las almohadas corrientes que te dejan con dolor de cuello por todo el día? Existe una solución fantástica y fácil para curar las molestias de un mal dormir: tu propia almohada de hierbas.

Este tipo de cojines te relajan mucho más que los comunes. Además, ayudan a bajar la fiebre, estés irritable o necesites simplemente una buena pausa para iniciar un nuevo día. Su elaboración es fácil y su costo es relativamente barato. Sólo tienes que seguir estos pasos:

1.- Decide bien qué tipo de hierbas deseas utilizar. La rosa y la manzanilla son calmantes. La menta y melisa tonifican. La lavanda y el romero pueden ayudar a aliviar las migrañas. El eucalipto, romero y clavo de olor pueden ayudarte a aliviar la congestión y la respiración. O podrías elegir sólo una hierba para un efecto más concentrado. De cuantas hierbas utilices dependerá el tamaño de la almohada: para una almohada pequeña, es probable que necesites alrededor de 1 taza de hierbas secas. Para un cojín de cuello o cabeza, de 2 a 3 tazas. Para conseguirlas, solo tienes que ir a cualquier feria o tienda naturista y preguntar. Su costo es muy barato y su te sobran, siempre puedes preparar un buen té.

2.- Elige el relleno que vas a utilizar. Las hierbas son en su mayoría muy ligeras y para poner correctamente almohada es necesario un peso adicional. El trigo, el lino, la quinoa y otros granos se utilizan comúnmente. También puedes usar algodón orgánico, si quieres algo un poco más suave, ya que el algodón comercial puede absorber parte de la esencia de hierbas, haciendo que la almohada pierda parte de su efecto.

3.- Consigue un aceite escencial para tu almohada de hierbas. Esto es opcional, pero el uso de aceites además de las hierbas secas hará tu almohada mucho más eficaz. Es mejor si consigues un aceite esencial o mezcla de aceites que corresponda a las hierbas, de modo que, si estás usando lavanda y pétalos de rosa, usa unas gotas de aceite esencial de lavanda. No utilices aceites aromatizados, ya que son productos completamente diferentes que no tienen el mismo efecto que los aceites esenciales puros, y pueden complicar tu respiración.

4.- Para hacer tu almohada de hierbas, debes usar muselina o cualquier otra tela delgada y suave, que sea capaz de resistir las hierbas (no queremos que se desparramen y dejar tu cama hecha un desastre). Cuando la tengas, recórtala para darle la forma justa. Cose tres lados de los cuadrados de tela para que tengas una especie de bolsillo. Introduce las hierbas, deja caer un poco de aceite, y mantén presionado el lado abierto de la tela cerrada mientras dispersas las hierbas para extender el aceite. Luego coloca el relleno hasta que tengas el volumen que quieres para tu almohada. No llenes en exceso, ya que tienes que coser el lado abierto.

5.- Cose el lado abierto del cuadrado de muselina. Vas a tener que hacer esto a mano, y asegúrate de usar una sutura firme para que no dejes pequeños espacios abiertos por donde las hierbas o el relleno puedan salirse. Debes volver sobre la costura un par de veces; si lo haces a mano, siempre es mejor utilizar una máquina de coser para reforzarla.

6.- Pon tus dos cuadrados de tela en la parte superior uno del otro, con los lados derechos enfrentados, y cose tres lados. Debes terminar con un bolsillo interior con un lado abierto. Da vuelta el bolsillo al lado correcto y muévelo con cuidado hacia el interior del cuadrado. Tira de las esquinas para centrarlo y que no esté amontonado en cualquier lugar.

7.- Dobla los dos lados de la parte abierta del cuadrado de tela alrededor de 1,2 cms. aproximadamente y plancha para que tengas una linea recta y pareja. Cose bajo la línea a mano con una sutura continua. Refuerza a mano o con una máquina.

8.- Añade cinta y otros adornos si lo deseas, pero asegúrate de que la almohada sea cómoda. Cuando quieras usarla, apriétala suavemente para que libere más olor. Puedes ponerla en el microondas de 20 a 30 segundos para que se caliente. Si es que agregas adornos, trata de que sean resistentes al calor. Si no, además de arruinar la almohada, también tendrás un desastre en la cocina.

Con ello, ya deberías tener una perfecta almohada de hierbas que podrás usar cada vez que duermas. Date un tiempo para hacerla y prueba que quede bien firme, pero a la vez suave. Cuando la tengas lista, sólo échate a dormir sobre ella.

Fuente: Cómo hacer almohadas de hierbas

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