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foto: http://greatist.com/

Posturas restaurativas de yoga

Todo sobre: Vida Sanayoga

Días de frío, de sopaipillas y de siestas largas. El invierno llegó y con él las ganas de hibernar hasta la primavera. El cuerpo se da cuenta del frío, de los días cortos, y las ganas de moverse son menos que en el verano.

Para no exigirle al cuerpo en esta época, sino relajarlo y ayudarlo a mantenerse equilibrado, están las posturas restaurativas de yoga. Son posturas que podemos también hacer de manera activa, pero que esta vez usaremos para ayudarnos a descansar.

Para hacer estas posturas usaremos cojines que nos ayudarán a trabajar con la fuerza de gravedad, es decir,para dejar caer nuestro cuerpo relajado sobre ellos. Al igual que la mente batalla contra el cuerpo en las posturas que nos piden más esfuerzo,aunque no lo parezca, la mente también se resiste a relajarse. Su naturaleza la hace saltar de un pensamiento al otro sin dejar que podamos descansar, a menos que lo hagamos de manera consciente. Esa es la invitación en este caso, a relajarse de verdad.

¿Cómo hacer cada postura restaurativa de Yoga?

Supta Baddha Konasana: usaremos dos cojines, cada uno para apoyar cada rodilla, que se abren a cada lado mientras las plantas de los pies están en contacto.Esto permite que las piernas y la pelvis se abran, liberando toda la zona central del cuerpo. La cabeza cae pesada y relajada sobre el piso y cada brazo abierto al lado del cuerpo, con las palmas de las manos hacia el cielo.

Viparita Karani: para esta postura necesitamos una muralla y un cojín, ojalá uno firme y no muy esponjoso porque la idea es que sostenga firme toda la parte de la espalda baja y el sacro. Las piernas van estiradas sobre la pared, haciendo un ángulo de 90° con el tronco y sin espacio entre uno y otro. Las manos, como en la postura anterior, con las palmas hacia arriba de manera que nos llegue la menor cantidad de información a través del tacto. También podemos poner los brazos como un cactus, a la altura de la cabeza.

Balasana: el cojín largo es ideal para esta postura, que es lejos mi favorita. Si bien la postura original es con sentada sobre los talones y con las piernas cerradas, la variante restaurativa es igual pero con las piernas abiertas para poder apoyarnos sobre el cojín. Elegimos un lado y nos acostamos sobre el cojín, con la cara hacia un lado y con los brazos hacia adelante, relajados. Después de un rato, gira la cabeza para apoyar la otra mejilla. No van a querer levantarse nunca más.

Para salir de estas posturas es importante darse el tiempo para hacerlo con calma, para dejar que el cuerpo poco a poco se vaya activando, sin apuro. En las dos primeras, girar hacia el lado derecho para quedar en postura fetal y luego apoyar la mano izquierda para ayudar a incorporarnos.

El yoga restaurativo reduce la presión arterial y la frecuencia cardíaca, así que les recomiendo (sobre todo estos días de invierno) que se tapen con una manta para que puedan relajarse libremente y no estén preocupados de la temperatura del cuerpo sino que sólo de descansar.

Foto: greatist.com

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