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Dolor de cuello: cómo mejorarlo con Yoga

Todo sobre: ConsejosVida Sanayoga

Dolor de cuello… ¿a quién no le ha pasado? Ya sea por estrés, un movimiento brusco o una mala postura, es muy molesto y no queremos que dure, mucho menos que se convierta en algo peor.

Sabemos que una vida sedentaria puede llevarnos a tener más molestias que si practicamos actividad física que nos haga movernos, flexibilizar los músculos y botar tensiones. Y con la velocidad a la que vivimos la vida, es prácticamente una obligación.

Yoga al rescate

Como ya les he contado, esta disciplina sirve para todo. También hay posturas de yoga que nos ayudan a fortalecer los músculos del cuello, algo que en realidad no hacemos nunca en nuestra vida diaria, pero si queremos relajarlo y dejar que se estire y descanse, acá hay cuatro posturas que pueden ayudarnos a lograrlo:

  • Balasana: Para entrar a esta postura nos hincamos para quedar sentados sobre los talones con las rodillas juntas (en Vajrasana). Tomamos aire para abrir el pecho y al exhalar posamos el torso sobre los muslos y luego la frente sobre el piso. Los hombros y brazos caen sueltos hacia atrás, y las palmas quedan apoyadas a cada lado del cuerpo. El cuello está relajado, permitiendo descansar esa zona y también la espalda lumbar. Balasana es una postura restaurativa, es decir es una postura pasiva, de descanso, y nos llevan a un estado de atención en lo que está pasando en nuestro cuerpo, en nuestra respiración y en nuestra mente.

  • Marjariasana: Para las molestias en el cuello esta es una postura que ayuda, pero tenemos que tener cuidado de hacerlo de manera pausada y sin forzar. Marjariasana nos ayudará a estirar y aliviar las tensiones en la parte posterior del cuello en un movimiento fluido y acompañado de la respiración.

Para armarla, apoya las manos a la altura de los hombros y abiertas al mismo ancho, con la espalda recta. Las rodillas están apoyadas en línea con las caderas y separadas al ancho de las mismas (si te molesta el peso sobre las rodillas puedes poner una manta). La espalda está plana, como una mesa. Inhalas y al exhalar, relaja la cabeza dejando que cuelgue y entra la pelvis, permitiendo de esta forma que la espalda se redondee. Luego vuelve a la mesa al inhalar.  Si lo que tenemos en el cuello es una lesión y no una molestia, es mejor dejarlo alineado con el torso para no forzarlo más de la cuenta.

  • Malasana: Con los pies juntos nos agachamos en cuclillas, separamos los muslos y estiramos los brazos hacia adelante tocando el mat con las yemas de los dedos. El tronco cae entre ambos muslos, que no están relajados sino que aprietan un poco para contenerlo. Mantenemos el peso de nuestro cuerpo sobre la base del dedo gordo, pero a la vez intentamos llegar los talones del piso. La cabeza cae relajada, relajando así toda la espalda y la zona cervical.  

El dolor de cuello es delicado, por lo que si es fuerte les recomiendo ver a un especialista antes de hacer cualquier tipo de movimiento. El yoga nos invita a movernos con conciencia, sin apuro, percibiendo el movimiento de nuestro cuerpo y eso es todavía más importante cuando tenemos molestias que debemos observar. Es importante una práctica inteligente y con incomodidades relacionadas al estiramiento paulatino de los músculos, no a dolores localizados.

 

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