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YOGA

La locura de fin de año versus el relajo del yoga Nidra

Todo sobre: Vida Sanayoga

Muchos piensan que el yoga se trata de hacer ejercicios acrobáticos sobre el mat. Parte de esa confusión es por las redes sociales, que por todos lados muestran a mujeres guapas y fibrosas de cabeza o enrolladas sobre su cuerpo, lo que hace que mucha gente se sienta lejana al yoga porque no son atléticas, jóvenes o elásticas como las mujeres de esas fotos.

Eso no está bien y somos los practicantes de yoga los responsables de dar a conocer lo que en realidad es esta disciplina, y ser un ejemplo de que estar de cabeza es en realidad lo menos importante de todo. Además, hay muchas otras cosas que aplicamos en nuestra vida además de las posturas, y la relajación profunda que nos entrega, Yoga Nidra es una de ellas.

A relajarse también se aprende

La última semana del año es sinónimo de estrés y neurosis colectiva: todos los días hay algo que hacer y la compra de regalos o ingredientes para la cena es una constante. En días como estos es necesario saber parar; lo que queremos es disfrutar de esta época y para eso no podemos dejar que la locura o la celebración nos consuma.

La práctica de Yoga Nidra es muchas cosas, entre ellas un método de relajación física, emocional y mental, aunque también podríamos considerarla una meditación guiada. Idealmente se practica con un profesor que nos lleve por las distintas etapas, de manera que podamos estar completamente conectados con nuestra experiencia.

Para prepararnos es importante estar en una pieza que no tenga mucha luz y con una temperatura agradable. Además, durante la práctica nos baja la presión y por lo tanto la temperatura, por eso es importante estar abrigados; así no estaremos pensando en el calor o el frío, o cualquier otra incomodidad que podamos tener. Para lo mismo es importante usar ropa cómoda. Una vez listos, nos acostamos y disfrutamos de este viaje.

Cuerpo, mente, emoción

Las etapas del Nidra nos llevan por un camino donde recorremos nuestro cuerpo mentalmente, nos concentramos en nuestra respiración y en diferentes sensaciones físicas y emocionales. Durante la práctica, nuestra mente está muy receptiva y podemos conectarnos con nuestros niveles más profundos, con lo que está más escondido dentro de nosotros.

Este recorrido mental nos permite observarnos, reconocer nuestro mundo interior y así hacernos cargo de lo que no podemos ver a simple vista, pero que sin duda nos afecta en nuestro día a día. Tal como lo hace la meditación.

Lo más difícil de la práctica del Yoga Nidra es no quedarnos totalmente dormidos. Al estar acostados, tapados y cómodos no es fácil mantenerse atentos, pero si lo logramos, al terminar nos sentiremos descansados y con la mente clara, y con las pilas recargadas para este último período del año y también para empezar el que viene todavía más prendidos.

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