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La felicidad y nuestras relaciones humanas

Todo sobre: FelicidadVerse Bien

Muchas personas tienen su lista de acciones, cosas y necesidades que permitirían conseguir la anhelada felicidad. Otras consideran que sólo la pueden atribuir a momentos específicos. ¿Es eso la felicidad? ¿Es la felicidad una consecuencia de adquirir determinados objetos? Si comienzas a hacer memoria de los momentos más felices de tu vida ¿Qué encuentras? Lo más seguro es que junto con la sensación de satisfacción que sientes mientras buscas en tus recuerdos encontrarás que esa felicidad también está asociada a personas, lugares y etapas de la vida.

Cuando compartimos con otras personas se va tejiendo un vinculo que está compuesto por la historia de cada uno, por la historia juntos, por las emociones experimentadas, por el entorno y los contextos paralelos. A esa trama se suman las sensaciones externas que se experimentan en esos momentos de interacción, como aromas, estaciones del año, temperatura ambiental, música y hasta qué estábamos viviendo en esa etapa de la vida. ¿Por qué? porque nuestra existencia no depende solo de lo que decidimos experimentar o de algo específico y aislado, sino que también de lo que nos sucede a nivel biológico, emocional y social.

¿Alguna vez les ha sucedido que al sonar una canción que hace tiempo no escuchaban se transportan mentalmente a ese tiempo? ¡Claro! porque nuestros sentidos alimentan de información a nuestro cerebro y cuerpo que complementa nuestras experiencias y relaciones y generan constantemente memoria. No es un proceso lineal, es un proceso armónico, de asociaciones y que fluye sin una dirección definida.

Es necesario comprender que a cada momento estamos creando memoria, que nuestro organismo está asociando todos los factores existentes constantemente. Nuestra forma de relacionarnos con otros va determinando nuestra forma de vida y la memoria que crearemos de manera colectiva. La oportunidad de ser felices está presente a cada instante, en cada sonrisa, palabra y gesto estamos generando el vínculo con otra persona y estamos estableciendo la emoción desde la cual queremos relacionarnos. Si nos acostumbramos a quejarnos y que otros hagan las cosas por uno, la vida siempre girará en torno a esa espiral. Si tomamos nuestras decisiones conscientes de su impacto, si pensamos en nuestra satisfacción tanto como la del otro, si aprendemos a escuchar y sonreír más seguido, nos acostumbraremos a vivir desde emociones positivas y que aumentarán exponenciales los momentos felices.

Disfrutar la vida es como la queremos y construimos. ¿Y tú qué estás haciendo para ser más feliz?

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