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Este 14 de febrero: yoga en pareja

Todo sobre: San Valentínyoga

La práctica de yoga me ha demostrado que el cuerpo habla por sí solo: cuando las palabras no salen, las emociones son las que hablan a través de él. Lo bueno de eso es que si miramos de cerca podemos reconocer lo que estaba escondido y así trabajar para sanarlo.

Lo mismo pasa en una relación de pareja; a veces hay cosas que no vemos en la superficie. ¿Pero qué veríamos si trabajáramos el cuerpo en pareja? Muchas veces hacer algo diferente nos saca de nuestra comodidad y nos ayuda a darle perspectiva y otro punto de vista.

Algo nuevo

Ahora que se viene el Día de los Enamorados, el Acro Yoga es un método ideal para vivir una experiencia distinta en pareja. Es un gran desafío porque necesita de coordinación no sólo a nivel físico, sino que también a niveles más sutiles, como en las emociones.

Al principio es difícil y se empieza lentamente, con movimientos más forzados y detenidos. Las posturas y transiciones son complejas, pero a medida que se entrena, ambos van conectándose. Pasa lo mismo con la relación; va cambiando y entrando en un plano de mayor confianza y comunicación.

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En esta experiencia las dos personas son importantes por igual: mientras uno es la base que sostiene todo, el otro está en el aire, confiando. Y la confianza y la entrega son clave, porque de alguna manera se pierde el control estando arriba.

Por lo mismo, no es posible lograr una secuencia de Acro Yoga si cada uno está preocupado de sí mismo: es necesario estar constantemente conectados y atentos a cómo está el otro. Y tal como en cualquier relación, el compromiso debe mantenerse a lo largo de toda la práctica porque es la única manera de sacarlo adelante.

Del mat a la vida

Cuando por fin el movimiento fluye, es increíble ver cómo dos personas logran crear esa armonía. Pero estando en el aire las transiciones de una postura a otra son difíciles, tal como son los cambios en nuestra vida, ese momento en que no se está ni aquí ni allá.

En esta práctica el pedir apoyo y decir lo que se necesita es clave para que tu compañero sepa dónde tiene que estar para sostenerte, tal como en una relación de pareja.

El Acro Yoga me hace pensar en el tango, donde si bien es el hombre el que lleva a la mujer, no sería posible si ambos no estuvieran completamente conectados. Si lo vemos, no sabemos quién mueve a quién o de dónde se origina el movimiento… quizás como la vida misma, donde en una relación ambas personas se mueven mutuamente.

Como siempre y de una manera mágica, el yoga nos entrega una experiencia que podemos llevar del mat a nuestra vida cotidiana. Aquí les dejo un video de Acro Yoga, ¡para que se atrevan a intentarlo!

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