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Beneficios emocionales del yoga

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¿Alguna vez se han sentido superados por una emoción? ¿Por el enojo, la pena, la frustración, o cualquier otra que sintamos que nos afecta más de la cuenta? Sí, a todos nos pasa. Muchas veces son emociones que nos dominan y que no sabemos cómo controlar. Es como si fueran más grandes que nosotros.

El momento presente, el ahora, es muy difícil de experimentar. Vivimos preocupados del futuro, o esclavos del pasado, estresados, ansiosos. Son pocas las veces en que estamos viviendo el momento con todo lo que nos entrega, cuando se trata de cosas que nos gustan, tal vez. Pero si estamos en el auto, en el ascensor, esperando al doctor, tenemos la mente en tantas partes a la vez que es prácticamente imposible absorber todos los estímulos de ese momento. Peor todavía si estamos en una situación incómoda, en un lugar que no nos gusta o con personas con las que no queremos estar. Entonces la mente sí que divaga.

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El yoga, una herramienta para observar

La observación que se logra durante la práctica de yoga, tanto de nuestro cuerpo como de nuestra mente y emociones, nos ayuda a distanciarnos de la emoción misma. No es que ya no la sintamos, pero ser el testigo de lo sentimos nos permite reaccionar menos o al menos detenernos un poco antes de hacerlo. Yo digo que el yoga nos hace perderle el respeto a las cosas que sentimos, a lo que siempre le dimos tanta importancia pero que de repente nos damos cuenta que ese error de tal persona o incluso nuestros errores, no son tan graves o que en realidad, no tenemos el control de nada, por lo tanto, preocuparse tampoco ayuda.

Disminuye el estrés y eso nos ayuda a andar de mejor ánimo

El yoga eleva los niveles de serotonina, la hormona “de la felicidad“, y nos permite conectarnos con emociones positivas. Yo lo veo igual a cualquier otro hábito, cuando encontramos algo que nos hace sentir bien y nos gusta, lo repetimos ya sea de manera consciente o inconsciente. Para mí es igual; cuando el cuerpo empieza a sentir estas sensaciones agradables, la calma, la claridad mental, el relajo, y todas las emociones de bienestar que quedan tras una práctica de yoga, muchas veces descubrimos, nos abrimos a emociones nuevas que no habíamos sentido antes.

Y entonces, una nueva parte de nosotros empieza a florecer, descubrimos lugares dentro de nosotros (a medida que también descubrimos nuestro cuerpo), que no sabíamos que existían, y tras la práctica consciente y constante, empezamos a sentir ese bienestar en otras situaciones de la vida porque ya tenemos la capacidad de sentirlo, ya abrimos esa puerta y ya no está escondido, está ahí, salió a la superficie y está mucho más “disponible” para ser percibido en cualquier momento en que nos conectemos con cosas buenas.

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Cuando eso pasa es porque estamos llevando nuestra práctica de yoga en nosotros mismos y no sólo dentro de la sala. Cuando podemos conectarnos con sentimientos y emociones profundas de satisfacción y de bienestar como nunca antes lo habíamos hecho, es porque el yoga ya es parte de nosotros.

Yoga significa unión, y no es un nombre esotérico o una metáfora, es real decir que el cuerpo, la mente y las emociones son una sola cosa. Es cosa de observar cómo el estrés nos hace estar tensos, cómo la pena nos hace caminar arrastrando las piernas, y cómo cuando estamos felices nuestro cuerpo habla de la misma manera.

Es por eso que cuando trabajamos nuestro cuerpo a través del yoga, cuando le dedicamos tiempo, lo escuchamos, lo regaloneamos, nuestras emociones y nuestras ideas también se hacen escuchar, y muchas veces van mejorando, vamos sintiendo nuestro cuerpo más sano, y nuestras emociones van siendo mejores también.

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