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Súper alimentos, todo lo necesario para mejorar nuestra salud

Eres lo que comes, eso ya lo sabíamos. Pero por alguna razón, la alimentación aún no se vuelve un tema relevante en nuestra vida cotidiana: no es parte de la educación de nuestros niños, se permite vender alimentos genéticamente manipulados, con químicos y otro tipo de venenos que aparentemente son legales.

Recién hace unos años estamos siendo conscientes de que no sólo el deporte y el dormir influyen en nuestro cuerpo, los alimentos que consumimos también benefician o empeoran nuestra calidad de vida. Vemos esta tendencia mundial hacia la alimentación saludable, que nos ha ido entregando información sobre cómo el azúcar, las grasas, la sal y tantos otros elementos que nos hemos acostumbrado a tener en nuestra alimentación, no son nutritivos y están relacionados con una serie de enfermedades que podemos evitar si hacemos de nuestra dieta una saludable.

Un gran aporte a nuestro organismo

¿Y dónde están estos alimentos saludables? En la naturaleza, así de simple. Los alimentos más beneficiosos para nuestra salud no tenemos que fabricarlos, sino que están en la naturaleza, entonces cómo no aprovechar eso. Frutas, verduras, semillas y frutos secos, entre otros alimentos, han tomado una fuerza muy importante como los responsables de nuestra salud por lo compleja de su composición. Ahí están los súper alimentos.  

Reconocidos por su compleja composición, la alta concentración de proteína, fibra, vitaminas, Omega 3, minerales y antioxidantes, son alimentos completos. Llegaron en gloria y majestad, se han abierto paso en el mercado y hoy podemos encontrarlos en la gran mayoría de los supermercados. Es que algo está cambiando.

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Los esenciales

  • Espirulina: Dicen que la NASA incluyó a este alimento para enriquecer la dieta de los astronautas. Verdad o no, sabemos que su alto valor nutricional está en sus proteínas (altamente digeribles), aminoácidos, minerales, ácidos grasos, clorofila y vitaminas B, dentro de las cuales está la B12 indispensable para los vegetarianos. Además tiene propiedades antibióticas, mejor la anemia y ayuda a la digestión, entre otros beneficios.
  • Arándanos: Pequeños y potentes, los arándanos son valorados por su alta concentración de antioxidantes, los que mejoran nuestra capacidad cognitiva como la memoria y el aprendizaje, además de disminuir las posibilidades de enfermedades degenerativas del cerebro.
  • Chía: Las semillas de Chía son la fuente vegetal con más alta concentración de Omega 3. Son reconocidas por su alto contenido de aceites saludables y otros nutrientes de gran importancia para la salud como antioxidantes, proteínas, aminoácidos, vitaminas, minerales y fibra.
  • Brócoli: Ignorado por años, el brócoli está viviendo su época dorada. Todo gracias a que se reconoció su alto valor nutricional que nos ayuda a prevenir algunos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares y diabetes. Es un alimento que debiéramos comer crudo para poder disfrutar de todos sus beneficios.
  • Té verde: usado por la medicina china por cientos de años, el té verde llegó con mucha fuerza hace unos años. Su consumo cotidiano es beneficioso para la prevención de enfermedades cardiovasculares, disminuye el colesterol. Es también una alta fuente de antioxidantes, reduciendo esta manera los riesgos de cáncer.

Como en todo, también existen médicos y nutricionistas en contra de esta corriente. Si bien están de acuerdo la importancia de una alimentación saludable para mejorar nuestra salud, opinan que el consumo excesivo de estos súper alimentos puede ser contraproducente. O que, en realidad, no tienen nada en especial.

Sin embargo, lo que está claro es que hay que comer bien, y comer de todo. Por supuesto que no podemos alimentarnos de frutos secos toda la vida, porque para mantener una alimentación saludable es necesario consumir todo tipo de frutas, verduras, semillas, legumbres, cereales, es decir una alimentación variada, y ojalá orgánica.

Todos hemos sentido que no es lo mismo después de un plato de comida procesada que después de uno de frutas o verduras, y no influirá sólo en ese momento, sino que también en el largo plazo tanto en nuestra salud. Yo misma he cambiado mi dieta progresivamente y acompañado de actividad física, me ha cambiado el ánimo, las ganas de hacer cosas, ahora duermo mejor y además descanso, cuando antes siempre sentía que me faltaban horas de sueño.

Tal vez sea una convicción más que una realidad (así me lo han dicho) pero a mí me hace más feliz alimentarme de productos frescos y que vengan de la naturaleza, antes que comer azúcar, grasas y químicos agregados artificialmente. Ustedes también pueden (y deben) decidir.

 

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