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Manjar de tarro

Todo sobre: Hecho en CasaRecetas

Podemos hablar del maravilloso manjar que nos traen de recuerdo del Valle del Elqui, con un poco de grumos de azúcar, con almendras, nueces, lúcuma, coco rallado o qué se yo. Podemos apelar al cariño que le tenemos a la bolsa de un kilo que compramos en el supermercado; incluso al pote plástico que descansa en el refrigerador y se pone duro, pero como el tradicional y tan de infancia manjar de tarro les aseguro que no vamos a encontrar.

Años atrás recuerdo que lo vendían como “receta casera”, y no lo he visto más; quizás ande dando vueltas por ahí en otro formato, pero de nuestra amada lata nada se sabe.

Recuerdo una vez que conversando con un sueco, éste tardó cerca de media hora en describirme una súper receta basada en una reducción de leche y azúcar que le tardaba horas, hasta que lo quedé mirando y olvidando que el pobre hombre entendía la nada de español, dije:

-“Ahhh pshhhh pero vóh me estai hablando de manjar poh”. Y hasta ahí llegó la conversación.

Es que es tan nuestro, y aunque en el mundo existan varias opciones, creo que nada se compara a la maravilla de sacar la etiqueta, meter los tarros en una olla con agua caliente y esperar a que la leche condensada se vuelva ese fantástico prodigio color café digno de devorarse a punta de cucharadas soperas.

Vuelta a la infancia con el mito urbano –creo- que si se pasaban podían explotar, y que además había que dejarlo enfriar o nos “hincharíamos como sapo”, cuando lo más rico era comerlo tibio y ver cómo lo esparcíamos en el pan para la once, improvisábamos una torta con el queque recién hecho o juntábamos merenguitos que poco y nada duraban en la mesa y en el plato de tan ricos que quedaban.

El proceso es muy fácil, así que los invito a animarse y rescatar esta bella tradición chilena de nuestro amado manjar en tarro. No me digan que no se les antojan unos panqueques…

Manjar de leche condensada

En una olla a presión ponemos los tarros (no sean mezquinos, aplíquense con varios) ya sin etiquetas y llenamos con agua hasta que el nivel les llegue a ¾ de su altura. Llevamos a fuego medio por 30 minutos mínimo y dejamos enfriar. Tengan presente que mientras más tiempo hiervan, más oscuro quedará el manjar.

Rescatemos las cosas simples de la vida que nos devuelven a la infancia, le apuesto que lo lograrán a la primera cucharada.

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