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Tallarines con salsa

Los tallarines con salsa 

Todo sobre: ComidaHecho en Casa

Los tallarines con salsa, una de las preparaciones más deliciosas y simples de este planeta, capaz de salvarnos la vida cuando no tenemos ni pizca de ganas de cocinar o cuando es bien poco el tiempo que queda y necesitamos una comita llenadora y calientita para seguir trabajando o simplemente echarse a dormir de una buena vez.

“Tallarines a lo playa” le decimos en mi familia, porque es justo eso, pues cada vez que llegábamos a nuestro primer día de vacaciones en la costa era el plato “de emergencia” escogido. Una comida en poco tiempo, porque si calculamos, la salida desde Santiago empezaba en la mañana, pero las carreteras eran más lentas, el auto familiar cargado y con una máxima permitida de 100 kms. a la hora, hacía que nos tardásemos harto más en llegar al ansiado lugar de descanso.

Entonces el menú era fijo: un pollo asado comprado en el boliche regalón de las vacaciones –“El Hoyo” de Algarrobo en mi caso- mientras los tallarines nº5 hervían en la olla con tapa, se mezclaban con la salsa de tomates y en un tris iban a parar a un plato de vidrio color café, con cubiertos de juegos distintos y vasos ídem, pero poco importaba, porque era nuestro maravilloso almuerzo, nuestra casa temporal y nuestras vacaciones por delante.

Un ritual culinario

Díganme si no es fantástico que, mientras los fideos escurren en el colador en el lavaplatos, poner en la misma olla de cocción un poco de aceite, ajo y un par de tarros de salsa de tomates; el olor empieza a salir, la salsa burbujea y ya sabemos que es momento de echar nuestros fideos y revolverlos con olla tapada y todo, nunca con cuchara o se pegarían o cortarían.

¿Queso rallado? Venga no más, y harto que es mejor ponerle que no. ¿Un huevo frito? Sí, por favor, para reventar la yema y que caiga por entre los ricos fideos para que revolvamos todo. ¿Unas simples vienesas? Que me perdonen los foodies, pero ¡Cosa más rica! Ojalá pasadas por sartén para que queden crujientes y tengamos un plato para los niños supuestamente, pero que los adultos  andamos esperando a que dejen un poquito para dar cuenta de las ricas salchichas con tallarines. O simplemente como nos gustan, con harta salsa y nada más, para volver a recordar nuestra infancia y tomarlos de a uno mientras chupeteamos y hacemos como que los enrollamos desde la oreja.

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