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La sémola con leche

El postre insigne de mi abuela. La olla enorme que a eso de las 12 del día empezaba a humear y echar olor dulce que inundaba toda la cocina y la casa. Es que la rica sémola con leche casera es uno de los postres más fáciles, deliciosos y recordados por todos.

Hay 2 cosas que son insuperables en este postre y que merecen toda mi devoción, paso entonces a explicarlos.

1)    El raspao de la olla: Catfight fijo con mi hermana por pelearse este manjar. -“Ay pero ella es más chica”, -“Son 5 años de diferencia, Natalia”. Mis polainas. Hacíamos guardia en la cocina hasta que soltaban la olla y era necesario hacer una línea divisoria en el raspao para que cada una comiera de su lado. Esa costrita dorada, dulce y tibia que queda al fondo es una de las cosas que te hacen tocar el cielo, así que nica renunciaba a ella.

2)    La capa superficial: Oh, maravillas. Lo sigo afirmando: esa sola capa deberían venderla en tamaño familiar para cucharear frente a la TV. Tan rica es que mi porción de sémola prefiero comérmela al revés (y sí, tengo más de 30 años y aún lo hago), dándola vuelta y cuchareando hasta dejar la capa sola y delgada, que con los dedos se enrolla y se come al final.

Razones para amar este postre casero hay muchas, y apuesto que ustedes también tienen las suyas. Cosa más rica, llenadora de panza y de recuerdos, cada vez que me sirvo un trozo le doy unos segundos en el microondas. Según yo, queda mejor y más suave, o capaz que ese calorcito extra me sigue recordando a la olla de mi abuela.

Ingredientes

  • 2 litros de leche entera (he probado con descremada y queda más aguachenta según yo)
  • 1 taza de sémola (No sé si exista pero mi abuela le echaba “Nutrina” que es más delgada)
  • 1 1/2 taza de azúcar (pásese si quiere)
  • 3 palitos de canela
  • 1 cáscara de naranja entera.

Ponemos a hervir la leche con la canela, naranja y 1 taza de azúcar. Cuando ya esté hirviendo, bajamos a fuego medio o lento dependiendo lo power de su cocina y echamos lentamente la sémola. Mi abuela la disolvía en un poco de agua en una taza antes, minimizando el riesgo de grumos.  Es importante revolver de inmediato y constantemente, ojalá con cuchara de palo. Esto se hace por unos 8 minutos o hasta que espese, y apagamos la olla.

En una sartén ponemos la 1/2 taza de azúcar restante y formamos el caramelo a fuego medio (ojo: no hay que dejar que hierva porque puede quedar amargo). Lo llevamos a una fuente y encima vertemos la sémola con leche, sacamos la cáscara y los palitos y refrigeramos hasta que espese.

Riquísimo, simple y bonito, ¿ven?.

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