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La mayonesa casera de mamá

Todo sobre: Hecho en Casa

Pienso en un buen plato con mayonesa casera y se me hace agua la boca de inmediato. ¿Cómo algo tan simple y fácil de preparar se vuelve tan adictivo? Misterio, pero así no más es.

Mi madre hace una mayo de antología, reconocida por amigos, parejas, primos y demases que han tenido la suerte de probarla. No hay junta familiar en que no se la pidan, ya sea en casa o en la de otros donde feliz llega con un tupperware con pebre y otro con mayo. Amarillo fuerte, bien espesa casi “cuchara pará”, con bastante sal, pasada a ajo y un toque de limón; no hay mucha ciencia pero el sabor es atómico.

La ya famosa mayonesa suele aparecer siempre que hay espárragos cocidos en la mesa, o para los asados familiares donde un poco de calorías extra no significan de mucho a esas alturas; o bien cuando se han conseguido locos de buen porte y éstos reposan encima de una capa de lechuga picada y unas papas que le harán los honores.

Una marraqueta fresca y calentada en el horno, un par de cucharadas de mayo casera y se van a acordar de mí. Hecha sólo con yema de huevo para que quede más amarilla no necesitan más que 2 de ellas para propinarse una panzada. La lógica es la siguiente, tomen nota tal cual como yo lo hice cuando llamé a mi mamá para pedirle la receta.

Preparación

En un plato hondo ponemos 1 o 2 yemas de huevo dependiendo de su tamaño (esto alcanza para el llenarlo hasta arriba), y batimos con tenedor por un buen rato. De a poco a poco iremos goteando aceite de maravilla, parando de revolver, echando aceite, revolviendo de nuevo y así sucesivamente.

La sal será la encargada de darle la firmeza a nuestra mayonesa casera, por lo que hay que ponerla al final cuando ya esté lista o si no corremos el riesgo de que se corte todo. Posterior a ésto viene el toque de cada uno: un par de gotas de limón y en mi caso lo que hace que esta preparación tenga el toque a hogar, un par de dientes de ajo bien machacados o su equivalente en ajo en polvo. Una última revoltura, refrigeramos y estamos listos. Si les sobra del almuerzo o comilona familiar no se preocupen, siempre habrá algún completo casero que quiera hacerle compañía, o un comedor nocturno que se arranque a la cocina y con un trozo de marraqueta vaya y le pase la última barrida de plaza al plato antes de que se vaya al lavado.

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