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La Buona Pasta

Todo sobre: RecetasSalir a Comer

Aunque estoy lejos de ser una experta en la cocina, no hay nada que me guste más en la vida que las pastas. Y creo que con eso ya tengo suficiente autoridad para atreverme a escribir un posteo sobre este maravilloso plato italiano -soy una convencida de que para escribir sobre algo basta con que nos apasione-.

Mitos y leyendas

Muchas costumbres rodean la preparación de la pasta y no es fácil saber cuáles son originales y cuáles inventadas. Por ejemplo, la eterna discusión de si el agua donde se cocina la pasta tiene o no aceite. Mucha gente dice que el aceite no permite que la pasta y la salsa combinen bien, pero también he escuchado decir que de todas formas hay que ponerle. En todo caso, la primera tiene más votos que la segunda. Otro mito es tirar la pasta al techo hasta que se quede pegada como señal de que está lista, pero eso me suena a cuento porque la mejor forma de saber cuándo la pasta está al dente, es probándola.

En Nápoles, me enseñaron que en algunas preparaciones es un crimen agregar queso rallado, como a la boloñesa (porque queda seca) y a las di mare, pero tampoco sé si esto aplica en toda Italia. Cada región de la bota tiene sus versiones gastronómicas, lo que hace difícil establecer reglas en la cocina.

Y aunque también dicen que algunas pastas son mejores para ciertas preparaciones, creo que lo más importante es preparar un plato que disfrutemos.

Las reglas nos ayudan a cocinar mejor pero antes de cualquier obligación, gozar lo que comemos es lo que tiene que guiarnos. Por ejemplo, yo preparo los ñoquis con pesto pero no con la receta original. El pesto genovés incluye piñones y ajo, pero los piñones son difíciles de encontrar y estar acompañada por el olor a ajo todo el día es algo que trato de evitar. Además, mi preparación es más liviana e incluso la uso fría para aliñar ensaladas.

Con las manos en la salsa

Aunque soy fanática de las pastas nunca me he atrevido a prepararlas yo misma. Una vez hice ñoquis y probablemente sea el trauma de ese desastre lo que me ha mantenido lejos de volver a intentarlo. Por eso prefiero comprar la pasta lista y concentrarme en preparar una rica salsa.

Lugares donde comprar hay muchos y de a poco los he ido conociendo. Para pasta fresca, les recomiendo Fortunata, un local en Vitacura donde no sólo hay lasañas, ravioles, canelones y muchas otras, también se puede comprar helados y postres para chuparse los dedos. Pasta seca sí que hay en todos lados, pero a mí me gusta Gran Gourmet Italia, una tienda chiquitita donde hay de todo para elegir.

Cualquiera puede preparar un plato de pastas pero eso no significa no haya gente que lo haga muchísimo mejor. Para salir a comer las alternativas son muchas, pero mi favorito es el Rivoli. Está escondido en Nueva de Lyon pero siempre se le ve lleno de gente; es un lugar que no falla. La atención es muy dedicada y su cocina, maravillosa.

Me atrevo a decir que a todos encantan las pastas. Los invito a no quedarse con los tallarines con crema y probar, porque se pueden crear miles de recetas con verduras, hierbas, todo tipo de quesos, pescados y mariscos, con pastas largas, gruesas, rellenas y mucho más, si nos atrevemos. Les dejo los 10 mandamientos para cocinar la pasta del chef italiano Donato de Santis.

¡Un buen punto de partida!

 

 

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