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Intolerancia a la lactosa

¿Intolerancia a la lactosa? 2 reemplazo a los lácteos

Hay productos que lamentablemente nos hacen mal, muy mal. Uno de estos es la lactosa. Presente en los lácteos y en sus derivados, es un componente muy difícil de evadir, por lo mismo, cada vez se hacen más comunes las búsquedas en los pasillos de los supermercados de aquellos productos que indican que no contienen lactosa. Lo cual también implica que su precio se eleve.

En su mayoría, la intolerancia a la lactosa produce malestares estomacales, alergias y, en general, molestias incómodas y que nos obliga a optar por alimentos que no contengan esta proteína de la leche.

A pesar de que nos encanta la mantequilla, el yogur y la leche, para quienes sufren de los malestares producto de la lactosa existen alternativas para preparar estos productos, sin que nos produzcan las molestias que les comenté antes. Lo mejor es que podemos hacerlos nosotros mismos.

Leche de almendras

Intolerancia a la lactosa - Leche de Almendras

La leche de almendras es cada vez más popular entre quienes tienen problemas de amamantamiento y quienes sufren de intolerancia a la lactosa, principalmente. La leche de almendras es rica de proteína vegetal, calcio y ayuda a reducir el colesterol.

¿Cómo lo preparamos?

Remojamos una taza de almendras por 8 horas a temperatura ambiente. Botamos el agua y volvemos a remojar un minuto en agua hirviendo, así podemos pelar las almendras con las manos.

Licuamos con litro y medio de agua fría y luego exprimimos ayudados de una tela. Finalmente logramos una leche suave, fresca y de agradable sabor. Podemos incluso usarla para preparaciones dulces y dura hasta cuatro días en el refrigerador.

Yogur de pajaritos

Yogurt de pajaritos- Intolerancia a la lactosa

Muy común, sobre todo en la infancia de los treinteañeros, el yogur de pajaritos era una preparación que se generaba desde la fermentación de la leche. El kéfir, como se le conoce, es producto de una colonia de bacterias y levaduras que se alimentan de la lactosa de la leche.

El kéfir es ideal para los que sufren de intolerancia a la lactosa, puesto que pueden consumirlo sin temor a problemas posteriores. Ayuda a regenerar la flora intestinal y es un gran aporte de calcio.

¿Cómo se prepara?

Los pajaritos o kéfir, dice el mito, deben ser entregados de mano en mano para que funcionen. Deben entregarse en un frasco de vidrio. Teniendo esto, debemos echarle un litro de leche semidescremada y le añadimos una taza de kéfir. Lo dejamos remojar durante 24 horas tapados de un pañito y amarrado con un elástico.

Debemos guardarlo en el refrigerador para que el frío haga lo suyo y produzca más bacterias beneficiosas para nuestra salud. Luego, debemos colar este contenido; lo que resulte, es el yogur de pajaritos.

Secretos del kéfir: tiene una duración de tres días en el refrigerador. No debemos dejar los pajaritos en la misma leche, por más de 48 horas. Guardados refrigerados y cambiando la leche cada 2 o 3 semanas, el kéfir puede durar meses.

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