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Huevos de gallinas felices vs. gallinas tristes

La alimentación y la salud no son lo mismo, pero están súper unidos. Luego de años de alimentarnos a ciegas, ahora sabemos que mientras más procesada sea nuestra comida, más dañará nuestra salud con azúcares, saborizantes artificiales, pesticidas y conservantes, entre otros químicos.

Los huevos también tienen su versión saludable. Son las famosas gallinas felices, o gallinas libres, que hace algunos años llegaron al mercado para entregarnos una mejor alternativa a la que estábamos acostumbrados.

El sitio Gallina Feliz considera como orgánicos “aquellos huevos obtenidos de gallinas criadas en un ambiente sano, disfrutando de espacio y libre pastoreo –o free range– por lo que no están estresadas, pasan al menos una tercera parte de su vida al aire libre y son alimentadas con alimentos exentos de transgénicos, pesticidas o algún químico”.

Que sean de libre pastoreo quiere decir que caminan libremente por el campo donde viven. Son felices, comen lo que les gusta, coquetean con el gallo y sacan a sacar a sus polluelos. Es decir, lo contrario a las que dan huevos a gran escala y las tienen encerradas en jaulas, con luz artificial y alimentadas con químicos, además de ser entrenadas para dedicarse a dar huevos sin importar la calidad de éstos.

El tema es que como en todo, la importa sí calidad. Entonces empezaron a aparecer personas que se están dedicando a criar gallinas felices, que dan huevos diferentes porque, entre otras cosas, su alimentación es diferente. Comen granos, gusanos y plantitas, y dan los huevos que naturalmente les corresponde dar, sin estresarse.

No hay vuelta atrás

Foto: bgr.com

Foto: bgr.com

El huevo está bastante presente en mi dieta porque no como carne y necesito proteínas, pero también porque me gusta mucho y me encanta lo versátil que es para preparar comidas saladas y dulces. Un día, hace ya más de un año, le sentí sabor a pescado a un huevo: fue la guinda de la torta. Ahí me di cuenta de que la cosa era insostenible.
Obviamente, como las verduras u otros alimentos orgánicos, estos huevos son más caros que los convencionales que llevamos años comprando en el supermercado. Todo lo que no es masivo tiene mayores costos de producción, y como yo no puedo comprar todo orgánico porque el presupuesto no da, elijo algunas cosas para al menos tener algo de mejor calidad en mi cocina para alimentar a mi hijo.

Los huevos son parte de eso, y es como el café: cuando probaste uno bueno, ya no hay vuelta atrás. Puedes comer de los tros, pero siempre estarás pensando en el que probaste. Así, dspués de haber probado estos huevos, en comparación con los convencionales, el sabor ya no te deja volver atrás. Para qué decir el color, la cáscara (es más dura) y hasta el peso de los huevos es diferentes.

Los beneficios para nuestra salud

Uno de los tantos estudios hechos en Estados Unidos a favor de estos huevos comprobó que los huevos free range tienen menos colesterol y menos grasas saturadas que los convencionales, además de tener más betacaroteno, vitaminas A y E. Por otra parte, de acuerdo a este estudio las importantes diferencias entre uno y otro tienen que ver con la alimentación de cada uno.

Como les contaba, las gallinas felices se alimentan de semillas, plantas, insectos y gusanos. Las otras gallinas no llegan a ver la luz natural del día, muchos menos alimentarse así (otro de los casos donde no queremos saber cómo se alimentan en realidad). Macabro.

Mientras las gallinas libres caminan y corren felices con sus colegas y herederos, las otras gallinas viven, duermen, comen y eliminan sus desechos en el mismo lugar, durante toda su vida. Cómo podría un animal así entregar un producto de alto valor nutricional. Es imposible. Además, la dosis diaria de huevos que tiene una gallina normal está multiplicada en estos gallineros masivos. Una fábrica de huevos, básicamente.

Es decir, comprando este tipo de huevos no sólo nos estamos alimentando pobremente, también estamos apoyando una industria que trata a las gallinas de manera cruel y las mantiene encerradas para estrujarlas, sin importar las condiciones. No soy especialmente pro animal, pero de todas formas eso me parece una tortura que no quiero y no pienso apoyar.

Foto principal: eggfarmers.org.nz

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