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El Valdiviano

Todo sobre: ComidaComida chilena

Hay varios que dirán que ni siquiera lo han probado. Otros que “les suena” por lo que le han contado la gente mayor. Pero bueno, acá estamos para ayudar a refrescar la memoria y ver si se animan a cocinarlo. Un plato tan rico no puede desaparecer, y si bien en el sur se consume bien la idea es que esto sea una cruzada que llegue a otras regiones, porque por acá por la capital, no sólo de triple miga sin amor debe vivir el hombre.

Tenemos hartas cosas que reprocharle a los españoles y su “sutil” manera de tirar su tarjeta de presentación por allá por 1552, pero por otro lado nos entregaron varios aportes donde el Valdiviano es uno de ellos. Una sopa enjundiosa bautizada así en honor a Pedro de Valdivia, conquistador sin convenio con Cheque Restaurant para sus empleados; y como el presupuesto de ese tiempo no era muy alto, a los ranchos se les entregaba charqui que terminaba transformado en una sopa con agua, grasa y papas.¿Ven que bonito? Ahora que saben la historia, nos ponemos a cocinar.

Manos a la obra

Antes que todo vamos a hacer un caldo con huesos carnudos para sopa, zanahoria, cebolla, pimentón, ajo, orégano, sal y un ají cacho de cabra. Mientras más rato hierva a fuego lento, más se concentrará el sabor y mejor será la base del Valdiviano. Despreocúpense un rato por la cuenta del gas y pónganle unas 2 horas con confianza si lo estiman conveniente. Cuelen y guarden el caldo.

Si tienen mortero de piedra, se recomienda machacar el charqui con ajo, aceite y comino, así se desmenuza y toma sabor. Si no quieren, lo meten al horno y después separan con los dedos en trozos pequeños. A la olla se van 5 papas y 2 cebollas en juliana, sofritas con un poco de merkén y lo que quieran echarle. Vertemos el caldo, el charqui y dejamos unos 20 minutos o hasta que estén listas las papas. Servimos en un librillo de greda y colocamos un huevo crudo dentro de él para que se cocine con el calor de la sopa. Terminamos con perejil o cilantro que decoran todo caldo chileno ¡y listo!

No le tengan miedo a la cocina y láncense con esta receta. Aprenden, lo pasan bien y de pasada recuperamos un plato chileno que junto con una copa de tinto son el preámbulo ideal para una siesta de fin de semana debajo del plumón.

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