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Guiso de Acelga receta

El guiso de acelgas

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Amo este plato por sabroso, contundente y liviano. Según yo todo lo que tenga poco o nada de carne cae en esta última categoría, lo cual me conviene para tener un postre lo suficientemente chancho por la pura ley autoimpuesta de compensaciones en la vida.

El caso es que el guiso de acelgas ha sido preparado desde siempre en mi familia. No sé en sus casas, pero en la mía la diferencia entre budín y guiso no era mucha. El primero era quizás con la acelga cortada más fina, con queso laminado para gratinar y obvio, puesto en una fuente al horno. El segundo en cambio es más a lo bruto, revuelto en olla con cuchara de palo pero igualmente rico.

Lo mejor de todo es que con un huevo frito encima queda de película, pinchando la yema que va bajando entre las verduras hasta mezclarse todo espectacularmente, y métale cucharadas soperas pa’ dentro. O bien con papas fritas caseras o las maravillosas papas doradas que con esa capita dura que quedan les dan el toque ideal y crujiente a un plato que me tienta de cocinar de puro pensar en él.

Estuve viendo recetas y me di cuenta que al ser el guiso una comida tan chilena, cada cual le echa un poco lo que se le antoje para completarlo. Mi teoría es que la dueña de casa acostumbra a ocupar “conchitos” de lo que tenga, y en pos de la economía familiar es que han aparecido varias versiones. Con champiñones, con zanahoria, con pimentones y en mi caso, con carne molida.

Guiso de acelga terminado

El tema es que sea como sea es rico igual y a prueba de mañosos. La clave está en darle harto sabor a la preparación, y así la acelga se alegra. Importante cocerla con sal porque, por favor, no queremos revivir viejos traumas infantiles de niños obligados frente a un plato fome de verduras. Tomen nota entonces.

Cómo hacer un guiso de acelgas

Echamos a cocer una acelga en agua con sal y retiramos cuando los tallos estén al dente. Algunos prefieren sacárselos, yo encuentro que son de lo más que hay así que los dejo para el guiso, además pico la acelga antes de cocinarla, pero eso es sólo maña o flojera de cortarla más lacia después.

Acelga para el guiso

Armamos un pino con una cebolla, sal, pimienta, comino, ajo y lo que quieran ponerle, más carne de posta molida o picada.

Vertemos en la olla la acelga ya estilada, mezclamos con una cajita o tarro de crema, agregamos un par de huevos, harto queso rallado, revolvemos y ya está. La felicidad plena se logra con las papas al lado, se los doy firmado.

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