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El causeo de tomate, queso y ají verde

Todo sobre: CauseoHecho en Casa

Verano en la ciudad, todavía las vacaciones están algo lejos y en lugar de tener las patitas en un río, tenemos un Transantiago lleno (y caro) y un Metro que funciona de maridaje perfecto para ese trauma llamado “desplazamiento al lugar de trabajo”.

Así que a falta del aún esquivo descanso anual, más vale refugiarse en los sabores y colores que tenemos a mano. Esas tardes de “¿tomemos una once fresquita?”, de desayunos de campeones, o de esas arrancadas golosas a la cocina en estas tardes y noches de altas temperaturas.

Los causeos han estado presentes por siglos. Maravillosos platos fríos creados a base de cebolla y ají que con el tiempo, dieron paso a inventar más y más formas de comer rico, fresco y rápido con lo que nos ofreciera la despensa o el refri.

Tenemos entonces, patitas de chancho con cebolla, tomate y porotos burros, palta con escabeche picado, sardinas con sal y limón en marraqueta, pichanga, orejitas de chancho, queso de cabeza, atún con cebolla, arrollado…en fin, todo lo que la imaginación mande y la panza y presupuesto obliguen.

Perfecto para la once

Me detengo en un invitado de lujo para la once: El tomate/queso/ají verde.

Con queso chanco, queso de cabra o ambos. Picados en generosos cubos que mezclados con tomates rojos, maduros y pasosos, hacen un causeo de antología. Agregar sal, aceite y ají verde. Pimienta si se quiere lograr más sazón aún.

Algunos aprovechan la albahaca de la estación y también agregan un poco. Yo lo prefiero tal cual como me enseñaron mis papás y mi abuelo: en un plato hondo, arriba de una bandeja para llevárselo a la cama a ver tele, acompañado de una marraqueta crujiente calentada en tostador antiguo o un pan amasado que humee. La idea es sopear el jugo que soltará nuestro plato.

Quizás alguno haciéndose el cool diga: “Ahhh, pero eso es como una caprese”. NO. Es nuestro chileno causeo: amado, recordado, lleno de sabores y que ha estado con nosotros toda una vida y para siempre, así que hoy lo honramos como se merece. ¡Que lo disfruten! Lo que es yo, me lo comeré con pancito caliente y un té igualito con hojitas de cedrón. ¡Ñam!

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