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Vancouver

Vancouver, una maravilla de ciudad

Textos y fotografías por Jeannette Zarate.

Los primeros días en Vancouver fueron increíbles, los hermosos paisajes, la rica comida, toda la buena onda de mis familiares y amigos hacían sentirme tan privilegiada, mejor aún siendo el primer destino de este viaje, fue genial haberme desconectado de una vez.

Con el cambio de horario y el “jet lag” que creí nunca tener, el primer día oficialmente en el centro de la ciudad, salí a recorrer bastante tarde, ya que debo reconocer que estaba nerviosa, preocupada de lo que sería trasladarme y manejarme con el idioma, no es fácil valérselas por sí sola, pero tan pronto me ubiqué, todo fue perfecto.

Vancouver-parques

Ya en el “downtown” comienzo a recordar lo hermoso de este país, no saben lo que es respirar aire puro y ver como todo funciona casi a la perfección, y digo casi solo porque la perfección claramente no existe.

Es demasiado lindo, se observa verde por todos lados, gente haciendo deporte a todas horas del día, lo que se intensifica después de las 17:00 hrs. cuando ya todos salen del trabajo, la playa repleta y sólo porque salió el sol. Mientras todos figuraban con short y polera, yo, con jeans, polerón y chaqueta porque los 10 grados a mi juicio no merecían andar casi desnuda, lo que de seguro a ojos de los canadienses debió ser una locura.

Vancouver-playa

Este es uno de los países donde pagas tu “ticket” del metro y nadie lo revisa a no ser que los policías anden inspeccionando. Solo pienso en como aparecería la pillería del chileno, nos falta tanto aprender, de todos modos creo que por algún motivo la honestidad se pega, estoy segura que muchos no se atreverían a desafiar el sistema ni aunque vivieran acá por siglos.

Las calles impecables, los perros con correa junto a sus amos, perfectamente cuidados, donde la puntualidad de los buses es casi impecable, a veces se atrasan unos minutos. Ciudad en la que las ciclovías funcionan y no hay un árbol que se le cruce en la mitad y donde el reciclaje también funciona, porque existe conciencia por el cuidado del medio ambiente.

Vancouver-calles

Definitivamente este es un país en el que podría volver a vivir, si no fuera por un solo gran detalle, la falta de sol acá es eminente, aunque debo decir que la suerte estaba de mi lado porque de los 365 días del año, el 95% del tiempo llueve y a mí solo me tocó un par de días nublados.

A pesar del clima que rico es salir a la calle y no estar preocupada de que te puedan quitar la cartera, sentarse en un restaurant y dejar ésta a un lado o simplemente sacar la “tablet” en la calle y ni siquiera cuestionar que me la puedan quitar de las manos.

Caminar libremente y sentir que todo estará bien, allá donde la gente es amable, educada y honesta. Curiosamente ellos consideran que no lo son tanto, pero como pensar lo contrario si la gran mayoría de la personas hasta los que se ven menos educados, gritan un gran “thank you” al conductor al bajarse del bus y eso que ni siquiera les abre la puerta, porque debes hacerlo tú mismo.

Así también es un lugar donde los homosexuales caminan libremente tomados de las manos y nadie excepto los extranjeros tenemos la osadía de mirar y no precisamente por juzgarlos, sino por la maravilla que resulta ver que todos los respetan y dejan ser.

Vancouver-artesano

Otra cosa que me llamó la atención es la paciencia de las personas, como los automovilistas esperan tranquilamente a que cruces las calles, paran aunque no sepan si realmente vas a cruzar. Para que decir los conductores de los buses y a su vez los pasajeros que esperan mientras una señora engancha su bicicleta en la parte delantera del bus, o como esperan a que se suba al bus una persona lisiada en silla de ruedas, sin emitir queja alguna.

Ahora bien, después de varios días comencé a ver la parte menos bella de la ciudad. Había leído y me habían mencionado que no fuese a cierta parte del “China town” pero en ninguna parte indicaban las calles a las que se referían. Pues bien, sin darme cuenta llegué al lugar al que no debía ir, me sentí como “Michael Jackson” en “Thriller”, que manera de asustarme. Se trataba de un sector con muchos borrachos, drogadictos y enfermos mentales, ya que hace aproximadamente 15 años cerraron un psiquiátrico y todas esas personas quedaron en la calle, cosa rara para tratarse de un país como Canadá.

Curioso resultó que dentro de todo este inigualable funcionamiento y que siendo considerada una de las ciudades con mejor calidad de vida del mundo, la gente no ríe o al menos no como lo hacemos nosotros, será que tienen ese humor un poco fome o quizás es la falta de sol.

Vancouver-bosque

Lo cierto es que creo que aquí la gente no tiene ninguna conciencia de lo afortunados que son, porque cuando lo tienes todo, no logras comprender por solo un instante lo que es no tener.

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