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Uruguay: campo, playa y candombe latino

Que el presidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, haya trasladado el palacio de gobierno a una “chacra”, describe no sólo al mandatario. Al contrario, habla muy bien de la pasividad con que viven los uruguayos y es así cómo reciben a los visitantes.

De la oficina a la playa

Los que viven en Montevideo, la capital de Uruguay, saben que cualquier día de trabajo puede terminar en una tarde de playa o en una parrillada. Es por esto que la mayoría carga, además de lo esencial para el mate; termo, yerba y bombilla, una toalla o zapatillas para correr por “La Rambla”. Aquí se los puede ver tomando el sol a toda hora, incluso si es necesario de espalda al mar para seguirlo, y es que la personalidad del uruguayo es espontánea y relajada ¡Cómo no! Sí cuentan con una ciudad que no supera los 2 millones de habitantes, cargada de históricos edificios, museos gratis al por doquier, candombe corriendo con sus tambores por las calles, además de 28 km de costa hacia el Río de la Plata que se extienden de punta a punta por la capital. Sumado a esto, en el corazón de La Ciudad Vieja, el Mercado del Puerto ¿Cómo describirlo? Enormes parrillas, atestadas de los más exquisitos cortes de carne, embutidos y para los más mesurados algunas verduras, chirriando al calor de la leña encendida. Todo remojado constantemente por el parrillero con una salsa de chimichurri. Para los que no somos vegetarianos, visitar Uruguay es definitivamente haber experimentado el paraíso de la carne en la tierra.

¿Playa o estancia?

A una hora de Montevideo se encuentra Punta del Este, sobrecargada de turistas y personas lindas, la crèam de la crèam de las playas en el Atlántico. Sin duda un paseo imperdible pero si lo que se busca es vivir una auténtica experiencia uruguaya, el destino es Piriapolis. Menos poblada que su famosa vecina y con acceso a un sinfín de playas remansas y cálidas propias del Atlántico. Una delicia a la hora de disfrutar el sol, comer rico ¡Carne por su puesto! Tomar mate y no hacer nada.

Ahora si lo que se busca es el contacto con la naturaleza, lo más recomendables es dejar la playa una hora hacia el interior ¡Sí Uruguay es pequeño! Y contactar una de las estancias que ponen a disposición del visitante las bondades del campo uruguayo. Cabalgatas a caballo guiadas por verdaderos “gauchos”, lo mejor de la gastronomía nacional que entre los muchos asados puede incluir jabalí, ñandú o armadillo y entregarse nuevamente al sol abrazador del verano, pero esta vez a orillas de una piscina natural. Es que al final del viaje además del típico mate, emblema nacional del Uruguay, si usted no aprende a llevar el termo bajo el brazo, no adquirió un tostado fascinante y al menos uno que otro nivel más de colesterol ¡No visitó el verdadero Uruguay y su candombe de sangre caliente!

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