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Una de mis grandes sorpresas… Argentina

Hay lugares que encantan, otros que sorprenden y también hay aquellos que terminas odiando, ya sea porque te tocó mal clima, te enfermaste, conociste a las personas inadecuadas o qué se yo, mil factores. Sin embargo, una de las grandes sorpresas de mi último viaje, fue Argentina.

Había oído hablar de la belleza del norte, pero debido a que no estaba dentro de mis planes iniciales, tenía cero expectativas, tampoco tuve mucho tiempo para averiguar. El norte de Argentina fue una gran sorpresa, con unos paisajes que en todos los viajes que he realizado, jamás había visto. A medida que te trasladas hacia el sur desde Tilcara, e incluso cuando recorres los alrededores de este pueblo, los paisajes van cambiando de color drásticamente. Tanto así que vale la pena realizar los recorridos de día, sin duda alguna. Los tonos tierra de las montañas, junto con sus colores tipo arcoiris de esta parte del país, son increíbles. Los colores cambian en algunos puntos a verde de variadas gamas, lo que lo hace muy interesante de observar.

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Cercanías de Cafayate. Jeannette Zárate.

Dependiendo desde donde vengas es como puedes realizar el recorrido, quizás lo más fácil es ingresar por Bolivia o bien desde San Pedro de Atacama. Pero lo importante para mi gusto es recorrer Tilcara y la montaña de 7 colores, Purmamarca, Salvador de Jujuy, Salta y, por supuesto, Cafayate. Si por tiempo tuvieras que obviar alguno de estos, optaría por las grandes ciudades como Jujuy y Salta, aunque lo más probable es que te sirva de punto de tránsito hacia otros pueblos, porque si hay algo que complejizó el viaje en este país, son los horarios de los buses y las conexiones. Una buena sugerencia sería, en la medida de tus posibilidades, viajar en vehículo y, de lo contrario, con bastante tiempo, a no ser que estés dispuesto a hacer dedo.

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Cafayate. Jeannette Zárate.

Llegando a la banca rota

Como buena mochilera que viaja con un presupuesto acotado, quizás uno de los grandes problemas que detecté al ingresar a este país son sus precios, ya que son bastante más elevados que otros lugares sudamericanos (excepto Chile, claro está). No tan solo tenemos que lidiar con las brutales comisiones que cobran los bancos en Chile, sino que debemos sumarle las comisiones de los de Argentina, los que en mi caso rodeaban entre ambos los $10.000 CLP por cada $80.000 CLP retirados desde un cajero automático. ¡Una brutalidad! Súmale a esto que el dinero dura “menos que un candy”, de frentón estaba llegando a la quiebra en el país trasandino.

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Purmamarca. Jeannette Zárate.

Mis recomendaciones serían ingresar al país con dólares o pesos argentinos, ya que si bien es posible retirar dinero fácilmente de un cajero, querrás salir arrancando al igual que yo si ves que tu cuenta va llegando a cero a la velocidad de un rayo.

¿Quién dijo que los argentinos son creídos?

Siempre hemos oído hablar de la arrogancia de aquellos trasandinos  ̶̶ y por sobre todo los bonarenses ̶̶ que son conocidos mundialmente por su personalidad avasalladora y petulante. El prejuicio que hacemos, la mayoría sin conocerlos más de cerca, es algo que con el tiempo he aprendido a manejar, descubrir y aceptar tal cual son.

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Tilcara. Jeannette Zárate.

No se pueden imaginar lo generosos y amables que pueden llegar a ser en el otro lado de la cordillera. Sí, puede ser que esa personalidad engreída nos moleste de sobre manera en un inicio, incluso para hacernos dudar de visitar aquella hermosa tierra -como lo fue en mi caso- pero puedo decir que he conocido los más variados argentinos y todos, absolutamente todos, de gran corazón y encantadores. Lo que puedo concluir es que en el fondo son tremendamente dulces. ¡Para qué decir los que no son de la Capital Federal! Ellos son muy distintos y bien vale la pena conocerlos también. Sin duda, se llevaran la mejor de las impresiones y una increíble experiencia.

Anécdota personal

Me encontraba aún en el norte cuando decidí ir a Antofagasta de la Sierra, en la región de Catamarca, un lugar que tras revisar muchas imágenes, prometía ser de una belleza incomparable. El reto en este caso sería llegar, ya que además de estar muy alejado, los buses hacia el pueblo solo transitan dos veces a la semana (uno de ida y otro de vuelta) y en un horario que no calzaba con ninguna conexión.

Mi objetivo era llegar al Área Natural Protegida Campo de Piedra Pómez, camino a este pueblo en El Penon. Arriesgadamente, viajé hacia allá con el dinero justo y sabiendo incluso que no habrían cajeros, pero ya el bolsillo tiritaba a gritos. Lo bueno, es que al menos acarreaba comida y vino, que era todo lo que necesitaba para sobrevivir, claro que idealmente hubiera sido llevar conmigo al menos un destapador.

Por otro lado, aún cuando me considero una mochilera, definitivamente a estas alturas de la vida tampoco soy de las más aperradas, por ende tomo mucho bus y camino bastante, pero sería la primera vez que me atrevía a hacer dedo sola. Era esto o esperar varios días. Cuando comencé el traslado, tomé cerca de 5 buses y, apenas llegué al penúltimo destino, me indican que el bus se había ido hace una hora y que el próximo saldría en 6 días más, por ende tendría que hacer dedo sí o sí al día siguiente.

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Jeannette Zárate.

Muchos me decían que no sería problema, ya que había un campeonato de futbol, lo que al menos me permitiría llegar a mitad de camino, es decir, al cruce que va hacia Laguna Blanca, donde se realizaría este campeonato.

Efectivamente, resultó muy divertido y fácil el primer traslado  ̶̶ arriba de un camión con un grupo de futbolistas y cheer leaders ̶̶  lo gracioso fue, tras bajarme, enterarme que me quedaría esperando “botada” en el medio de la nada. Honestamente, más que miedo tenía risa, en el peor de los casos tendría que trasladarme hacia Laguna blanca donde continuamente pasaban vehículos. Decidí esperar, al menos, hasta medio día para tomar una decisión.

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Jeannette Zárate.

Tras unos 40 minutos, a lo lejos divisé dos motos y una camioneta. Aleteando con mí pareo que servía para cubrirme del sol, logré que pararan, fue así como continúe el día con cuatro hombres bonarenses, los que amablemente me acarrearon, llevaron a almorzar y al Campo de Piedra Pómez. Luego de pasear por increíbles paisajes, llegamos al finalizar el día a Antofagasta de la Sierra. Y todo esto sin ningún interés mayor que ser amable con el turista extranjero. Hasta de karaoke nos fuimos aquella noche.

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Jeannette Zárate.

Fueron un encanto conmigo, me cuidaron hasta continuar su camino al día siguiente. Hasta hoy seguimos conectados, y puedo decir que esta experiencia permitió que ese viaje terminara “redondito”. Lo gracioso fue enterarme más tarde y a través del guapo conductor, que mi supuesta “apariencia española” fue la razón por la que tuve tamaña suerte.

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Área Natural Protegida Campo de Piedra Pómez. Jeannette Zárate.

Es por esto y mucho más que recomiendo dejar de lado esas locas rivalidades que nos separan, eliminar aquellos prejuicios que tenemos en la cabeza y empezar a viajar por la República de Argentina, que bien vale la pena conocer y disfrutar.

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