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Para un viajero el retorno es solo una pausa

Todo sobre: Viajes

Me sugirieron hablar hace un tiempo acerca de qué puede posiblemente mover a una persona a seguir moviéndose por el mundo de manera continua. Porque claro, no es lo mismo irse de vacaciones unos días para luego volver a la rutina, ya que bien deben saber que los viajeros solemos irnos por algo más de un mes… por lo menos.

Pues bien, muchos creen y han creído que arrancamos quizás inconscientemente de algo, pero si bien hasta unas semanas discrepaba tremendamente con esto, he dado un vuelco a esta creencia. Sí, arranco de algo, pero no precisamente de la vida que tengo -si no sería muy mal agradecida- pero desde una mirada menos negativa quizás efectivamente arranco desde que emprendí aquel  largo viaje, de la responsabilidad y el estrés que significa instalarse en esta ciudad o más bien instalarse a vivir de un modo el cual la mayoría de las personas creen es normal.

Cómo puede ser normal vivir corriendo, vivir apurado, no poder dedicar tiempo para tomarse un café con un amigo y no poder tener una conversación verdadera donde por un instante el tiempo no sea el lema de la junta. La continua prisa.

Sí, yo vivía así, no hay duda alguna pero eso es parte de mi pasado.

Por algún motivo he llegado a revisar correos que enviaba antes del  2013 y es increíble la cantidad de cosas que podía realizar a diario, porque aparte de la cantidad de trabajo que tenía y donde jamás falle con mis tiempos de entrega, iba al gimnasio, asistía a cuanto cumpleaños y evento me invitaran y ayudaba a quien lo solicitara, cosa no menor en mi larga lista de “must do”. Era una máquina, y digo era porque hoy, por mucho que estoy por largas horas en el computador, no llego a hacer ni la mitad de las cosas que hacía antes, y entre nos, tampoco quiero llegar a eso. Ha tenido sus consecuencias, sin duda que sí, pero hoy disfruto levantarme más tarde, disfruto no estar estresada, disfruto de tener tiempo de ocio. Debo reconocer eso sí que tengo que aprender a optimizar esos tiempos, porque hay tantas cosas que quiero hacer y que hasta hoy aun no comienzo. Raro teniendo la oportunidad y el tiempo.

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Créditos: Jeannette Zárate

Y continuando con el relato

Siguiendo entonces con el por qué arranco. Arranco porque  me molesta de sobre manera cuando las personas que hoy NO tienen tiempo, tratan de hacérselo pero siempre y cuando todo sea rápido, come rápido, habla rápido, camina rápido y haz todo lo que planificaste en el día rápido, como si el mundo se fuera a acabar y tengas que dejar todo listo. Si hay algo que me ha sacado de quicio cada vez que vuelvo es como las personas son incapaces de disfrutar las cosas simples, viven apurados, estresados y mal humorados.

No saben la cantidad de veces que me han enviado mails claramente reenviados pidiendo algo que no está completo, ¿por qué? porque no tuvieron tiempo de leerlo y completarlo, o la cantidad de veces que me han citado a reuniones para luego quien me citó no puede estar presente, que te llamen para pedirte un trabajo pero que luego no tengan tiempo para una reunión y ni si quiera explicarte lo que quieren, o sea, ¿en qué mundo estamos viviendo?

Sí, me da rabia, o no, más bien me da pena tener que irme para sentir que no tengo que lidiar con estas cosas, con personas que son incapaces de respetar al que está al lado, llamándote para decirte suspendamos la reunión, llamándote para decirte, sabes qué, disculpa, te llame por un trabajo, te cree falsas expectativas ¿podemos dejarlo para más adelante? Si señores, eso es respeto, eso es parte de vivir en sociedad y cuando arranco, cuando arranco a mirar el mundo, a ver y observar lo que pasa fuera no tan solo estoy disfrutando de unas largas vacaciones, de una larga vida placentera donde rió, donde desaparecen las ojeras, donde disfruto de la naturaleza, donde tengo tiempo de observar, sino también dejo de lidiar con esta cotidianidad que siento no nos lleva a nada bueno.

Les cuento un secreto, hay algo que aprendí en estos años: nada, absolutamente nada es urgente.  Y nadie merece que te quemes las pestañas por una urgencia que nunca existió porque las cosas no van a cambiar porque te demores 5 minutos más, y si alguien te la gana entremedio, no es porque te demoraste más, es porque simplemente no eres lo suficientemente bueno, te aseguro que es así de simple.

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Créditos: Jeannette Zárate

Nuestro estrés como viajeros es diferente,  buscar el hospedaje, encontrar la estación de bus, encontrar la gente y lugares adecuados. Todos ejemplos de cosas a las que los viajeros nos sometemos día a día y créanlo o no, en algún momento se transforma en un pequeño estrés. No es lo mismo, claro que no, pero la incertidumbre de saber qué enfrentarás al día siguiente, de vez en cuando se torna estresante sobre todo al inicio del viaje y hasta que te acostumbras nuevamente y te relajas. No es menor quedarse sola por un largo tiempo, eso aflige.

Quizás para mí lo más lindo de viajar es mantener la vida en continua incertidumbre, sin rutina, en hacer y planificar el día a día, porque nadie tiene la vida comprada, por ende cada día de aventura se vive como si fuese el último. Disfrutar de la simpleza, de lo que no se tiene, de la comodidad que es sentir incomodidad, porque no tienes nada más de lo que llevas a cuesta y eso es más que suficiente, incluso en algún momento es demasiado. Que si se te pierde la mochila, no importa porque realmente ningún objeto material cobra el valor que se le da en casa. Una delicia vivir así.

Creo que sin duda estas son las cosas que le dan sentido, razón y motivación a continuar moviéndome por el mundo, y así, tal cual, no hay más.

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