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Mujeres destacadas: Historia de una espía, Mata Hari

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Muchas mujeres han marcado el transcurso de la historia gracias a su papel en ella. Pero pocas, como Mata Hari, han perpetuado su leyenda. La famosa holandesa, dueña de una imponente figura, tuvo una vida difícil y muy particular. Su madre falleció cuando era pequeña y su padre reinició su vida sin darle cabida en ella.

Margaretha Geertruida Zelle, su verdadero nombre, se casó a los 18 años con Campbell MacLeod, un capitán del ejército a quien contactó por una solicitud de matrimonio publicada en un periódico. Una vez casada se fue a vivir a Indonesia, colonia holandesa en ese entonces. Vivir en Indonesia fue muy importante para Margaretha, puesto que acá aprendió el sensual baile de las danzas javanesas, que utilizaría para su provecho en los próximos años.

La leyenda de la Bailarina

Tras el fracaso de su matrimonio y la muerte de uno de sus dos hijos, Margharetha vuelve en 1902 a Europa. Usando sus aptitudes para el baile, además de su exuberante físico, comenzó a trabajar bailando danzas eróticas. Se bautizó como la bailarina Mata Hari y su éxito fue rotundo en los albores del siglo pasado.

Mata Hari, se hizo conocida en las altas cúpulas de París de aquel entonces. Esto debido a su fama de cortesana que era cortejada por hombres millonarios, militares e influyentes políticos de la época. Gracias a la intimidad que mantenía con importantes hombres, es que pudo recabar secretos que resultaron serle útiles para lo que pretendió posteriormente. Ya para el comienzo de la Primera Guerra Mundial, Mata Hari era conocida en toda Europa.

Estando ya en Guerra, Margharetha contactó (eso cuenta la historia) al jefe del espionaje alemán, Kraemer, a quien le ofreció sus servicios como espía secreta. La intención de Mata Hari era retornar a su natal Holanda, uno de los pocos países neutros durante el estallido de la guerra.

Sus intensos amoríos con oficiales alemanes, despertaron la suspicacia de la inteligencia francesa, quienes comenzaron a vigilar los pasos de la espía. Una vez sorprendida por el capitán Ladoux, de los aliados, Mata Hari, astutamente, se ofreció para oficiar de “doble espía”. Esta práctica era bastante popular en aquella época, pero el hecho de que fuera una mujer y una seductora, le da un toque único a esta verdadera leyenda.

En Madrid, Mata Hari fue descubierta como espía del ejército alemán. Ladoux siempre tuvo sus reparos con ella. La siguió y, al interceptar sus mensajes como agente H-21, fue descubierto que era, efectivamente, la espía que filtraba información de los aliados para el bando contrario. Sin existir pruebas fehacientes del engaño, el 15 de octubre de 1917, Margharetha Geertruida Zelle fue condenada a muerte.

Frente al batallón que le daría muerte, Mata Hari, fiel a su estilo, no quiso que le vendaran los ojos y les envío un beso a todos quienes dispararon los fusiles. Murió a los 41 años y su historia sigue siendo una leyenda.

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