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Ladies First: Elizabeth Jennings en The Americans

Por @negracesante 

Mi cariño profundo e infinito por Keri Russell empezó con la triste y calamitosa vida de la crespa Felicity Porter. Reina indiscutible de la ñoñez, los chalecos gigantes,  las faldas largas con calcetas blancas y los amores no correspondidos. Once años después, Keri volvió a mi televisor (y a mi corazón) como la tremenda Elizabeth Jennings en The Americans.

En la serie original de FX que recientemente llegó a Netflix, la Russell interpreta a una dura e implacable espía de la KGB que en plena Guerra Fría se hace pasar por ciudadana norteamericana para servir a los intereses de la madre patria.

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Keri Russell es perfecta como espía desde el primer minuto, entregando con fascinante sutileza una impecable actuación tanto en las escenas salidas del más puro y tenso thriller de espionaje como en aquellas donde la oscura fantasía de la doble vida parece derrumbarse sobre ella.

Elizabeth llegó a Estados Unidos junto Philip Jennings, un perfecto desconocido con el que fue emparejada en Rusia en la década de 1960, para vivir como marido y mujer en territorio enemigo. De día, la pareja aparenta llevar una vida suburbana muy tranquila, trabajan juntos en una pequeña agencia de viajes y crían a sus dos hijos como niños norteamericanos; de noche, es temporada de pelucas, favores sexuales a cambio de información clasificada y asesinatos a sangre fría.

Y acá es donde Joe Weisberg, el creador de The Americans, se la juega por un personaje televisivo distinto. Los protagonistas moralmente ambiguos no son novedad en la época dorada de los anti héroes: glorificamos el narcisismo de Tony Soprano, la megalomanía de Walter White y la sangre fría de Frank Underwood. Pero, ¿estamos dispuestos a celebrar a una madre como anti heroína?

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Nunca olvidaré la cantidad de críticas enardecidas que leí cuando se emitió un capítulo de Breaking Bad en que un embarazadísima Skyler White fumaba un cigarrillo dentro de un auto. En ese mismo capítulo, su esposo conspiraba para cometer un asesinato y se convertía en el cabecilla de un cartel de droga, pero la odiada era Skyler.

¿Simple doble estándar? O tal vez nos cuesta asumir que las madres tienen una personalidad separada de la que tienen junto a sus hijos. Quizás no queremos pensar que la mamá que se pone una peluca barata para dispararle a un hombre a sangre fría, es la misma que luego se va a casa para ayudar a sus hijos con las tareas escolares.

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Una de los mayores aciertos de The Americans es que Elizabeth nunca se adaptará al estereotipo de la madre típica, casta y perfecta. En un minuto la vemos abrir el cierre del pantalón de un empleado gubernamental para obtener información clasificada y segundos después, cocinando el almuerzo de los niños. En ambos roles ella se entregará al máximo. Son caras auténticas de la misma persona.

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Al principio, se siente extraño escuchar la dulce voz de Russell pronunciando diálogos como “Lo siento, no te maté. Esa es mi disculpa”, pero a medida que avanzamos y la vemos ponerse su armadura para sobrevivir a las exigencias de la doble vida, deja de ser una bonita mamá con un secreto y se convierte en un brutalmente letal anti heroína.

Y allí radica su potencia: los disfraces, el espionaje y el patriotismo de Elizabeth conviven con su maternidad. Ella vino a los Estados Unidos como espía y no permitirá que la crianza de dos niños altere su misión.

Elizabeth es un personaje imperfecto y complejo que pondría a tiritar de miedo a la crespa Felicity. El cromosoma X extra no la hace menos efectiva que el resto de sus colegas espías y aplaudimos a la camarada por eso.

¡Larga vida a Elizabeth Jennings!

La tercera temporada de The Americans vuelve en enero, pero Netflix cargó recientemente en su parrilla las primera temporada de la serie para que calientes motores esperando su regreso.

 

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