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“Güeros” y el desafío de contar historias

Es difícil imaginar un público más respetuoso y participativo que los espectadores cubanos, siempre comentando, aplaudiendo y hasta gritando con cada suceso de una buena película, pero ¿qué pasa si no entienden del todo lo que ven?

Güeros es un ejemplo de ese cine difícil, enmarañado en diferentes temáticas pero con un hilo conductor, en este caso, perseguir a un famoso cantante de los 60´s que el padre difunto idolatraba y del cual solo les queda un casete que quisieran firmara Epigmenio Cruz, aquel que según dicen, hizo llorar al mismísimo Bob Dylan.

Toda esta travesía , claro, en medio del contexto social mexicano de 1999, las protestas por mejoras educacionales de miles de estudiantes, (problemática que a veces parece tan chilena pero que en la realidad afecta a tantos) como un modo de arrancar de la huelga y hasta de sí mismos.

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Sin embargo, hay muchísimo más que eso en las diversas formas que van encontrando los jóvenes en huelga, de matar el tiempo, los deseos frustrados, los sueños, los talentos que no llegan a puerto alguno, el hambre, las carencias afectivas y materiales, el amor, la rutina, la discriminación… son solo algunos de los temas que aborda la película. Es como si todas las problemáticas del mundo fuese posible plasmarlas en un solo largometraje, o llevado a tiempo “contable” a solo 100 minutos y a eso, sumarle las alucinaciones de Sombra producto de los excesos y una posible esquizofrenia, en primerísimos primeros planos exquisitos en donde, por ejemplo, vemos como se pone a nevar dentro de un automóvil, mientras un león se va a devorar a un hombre, una alegoría maravillosa pero de extrañeza absoluta.

Entonces pienso: que difícil es contar historias y convertirse en un incomprendido. Así como el padre que parecía mitómano en “El gran pez”.

Supongo que es lo que han sentido tantos que por primera vez se atrevieron a decir, comenzar o teorizar sobre algo, como cuando comenzó el punk y los Sex Pistols tocaban ante 23 atónitos, o el pobre de Colón, Einstein o Hawking o las primeras películas de Danny Boyle, Lars von Trier o Jodorowsky.

Seguro ninguno de ellos se quedó con la sensación primigenia y desagradable de la incomprensión porque siguieron adelante. Así es que mientras el respetuoso público cubano poco a poco se iba poniendo de pie y dejaba la sala de cine, yo seguía tratando de desmembrar a los güeritos de la pantalla, saboreando la honestidad de la opera prima y la locura con tintes de genialidad de Alonso Ruiz Palacios.

Güeros
México, ficción. 2014
HD, Mundial.

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