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Londres-VivirSmart2

Me enamoré de Londres

Textos y fotografías por Jeannette Zarate.

No sé si fue mi disgusto con Nueva York; aún cuando las percepciones de cada persona son distintas, todo depende de lo que toque vivir, incluso el clima o las personas que conoces hacen la diferencia; pero por alguna razón odié Nueva York y amé esa ciudad, Londres.

Desde que aterricé, la diferencia fue un 100% notoria, el ingreso al aeropuerto, donde el policía, se puso a conversar conmigo haciendo su trabajo pero de una manera cordial, haciendo las mismas preguntas que el de EEUU pero con un tono distinto, pucha que hace la diferencia cuando se hace con respeto. Hasta nos reímos un montón cuando le dije que era un año sabático a lo que me dice: “oh, qué bien la mayoría de las personas…”, y yo, antes que terminara la frase, le digo, “… lo hace cuando esta mucho más joven, lo sé, pero en mi país es difícil reunir el dinero”, y ella muy amablemente me responde; “felicitaciones y que tengas un lindo año, y por cierto, tengo tu misma edad, solo por 20 días de diferencia”.

Como ya venía de aquella gran ciudad donde las líneas del metro eran bastante enredadas, se me hizo muy fácil movilizarme sin tener que preguntar, lo que me enorgulleció bastante. Debo mencionar lo caro que es transportarse, compré el “7 day trip” del metro pero aún cuando lo utilicé bastante, este ticket costó, ni más ni menos que casi 30.000 pesos chilenos, versus los 15.000 del de NY.

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Sin duda, es una ciudad bastante cara, pero aun así, me encantó, hay un nivel de suciedad razonable, gente honrada, buena onda, cortés y amable, amé los buses de dos pisos y como no mencionar los taxis, que de pura mona quería subirme a uno, pero claro que el precio debe ser de locos, así es que mejor ni lo intente, amé el metro donde huele bien y donde los vagones son angostitos, donde durante las tardes en la semana, se ven a muchas personas con terno y/o mujeres con traje, pero con zapatillas, como diciendo, ya salí del trabajo, ahora toca carretear.

En los bares, como está prohibido fumar en el interior, todos salen a fumar con los tragos en la mano, en otras partes vi como toman en las plazas y también caminando, aún cuando está prohibido, al parecer el control no es demasiado.

Hasta el acento inglés me encantó, aunque debo reconocer que muchas veces no entendía nada, por lo que debía pedir que repitieran.

Para que decir la cantidad de gente bella, vi cada guapetón en aquella ciudad que de buena gana me hubiera quedado, con decirles que hasta los obreros se destacan notoriamente, recuerdo perfecto a un grupo de 5 de ellos sentados en una plaza almorzando, los distinguí porque llevaban lápices en sus orejas, porque a decir verdad poco sucios estaban y cuál de todos más guapo, de distintas edades, pero guapos todos.

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En esta ocasión mi visita estuvo totalmente ajena a los museos y al ingreso de cada lugar típico, como lo fue en NY, más bien dedique el tiempo a recorrer y observar lo que sucede a mí alrededor, simplemente sentándome en alguna placita y caminando como loca.

Recuerdo también en una oportunidad cuando a unos metros de distancia en una plaza había una chica bien bonita, tomando sol, con los ojos cerrados y con audífonos, cantando a todo lo que da, y donde por supuesto todo el mundo miraba al pasar, unos reían y pasaban, otros les contaban a su compañero(a) y luego ésta o este se daba vuelta, algunos dirían que está loca, y otros como yo, solo pienso en lo rico que es sentirse libre y que les importe nada lo que piense el resto de su “locura”, a diferencia de NY aquí la gente si mira a los “raros” pero al “raro” le importa poco y nada lo que piensen los demás, así de simple.

Como guinda de la torta gratamente tuve en pleno agosto días calurosos, otros nublados y también ventosos, pero cualquiera fuese el clima, resultó una maravilla caminar por aquellas hermosas calles londinenses.

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