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Alimentándonos fuera de temporada

Todo sobre: Alimentación Sana

¿Se imaginan comer sandía con lluvia? Parece que yo no: la sandía se come heladita, recién sacada del refrigerador y ojalá en una tarde de piscina. En otros tiempos, las personas estaban acostumbradas a renunciar a las sandías, pimientos, tomates y albahaca durante los meses fríos, donde las heladas no permiten que crezcan. Pero nosotros comemos, por ejemplo, tomates todo el año y a nadie se le ocurriría que fuera de otra manera.

Cómo comemos de todo, todo el año

Lo más probable es que jamás nos hayamos preguntado de dónde vienen estas frutas y verduras de verano que comemos en invierno, y la respuesta es que viajan desde muy lejos. Por eso, no es casualidad que los tomates de invierno no sean tan sabrosos como los de verano: están sometidos a largos tiempos de post cosecha.

Si son producidos en Chile en una estación que no es la suya, tendrán que ser cultivados con químicos y hormonas que les ayuden a verse relativamente bien, a tener buen sabor y a madurar más rápido o más lento -según lo que se necesite-. ¡Si sólo es cosa de mirar un tomate de invierno y uno de verano! Este último tiene todos los nutrientes que tomó de la tierra y el sol, y al estar expuestos mayor tiempo al sol tienen mayor cantidad de antioxidantes. Y eso no sólo afecta nuestra salud; también a nuestro bolsillo, porque todo este proceso hace que los alimentos suban de precio.

Trata de comprar frutas y verduras en el almacén de tu barrio, así estarás apoyando a los productores locales en vez de a las grandes corporaciones y supermercados. Además, tendrás mayores probabilidades de estar consumiendo un producto fresco y de mejor calidad.

Comer para el frío

Cada estación nos entrega sus alimentos y nosotros sabemos aprovecharlos. Como la sandía es lo máximo cuando está bien helada, ahora que se vienen el otoño e invierno, buscaremos alimentos que nos entreguen temperatura, como las sopas. Soy fanática de las sopas; además de darnos calorcito, son bajas en calorías y fáciles de hacer.

Elige alguna verdura que te guste, cuécela (si es necesario cuélala) y en una juguera mézclala con el agua de la misma olla. No es necesario echarle crema porque con el agua queda muy sabrosa (un poco de leche, si te gusta, y los aliños necesarios). Además, puedes prepararla y dejarla lista para toda la semana.

Como en todo lo que comemos, es importante tener el control y elegir libremente, sin meter a nuestro organismo sustancias de las que no estamos conscientes. La naturaleza es sabia y en cada temporada del año nos entrega cultivos diferentes y especiales: todo en la naturaleza tiene una razón de ser, y seguro que tiene muy buenas razones para elegir las verduras y frutas que elige para cada estación.

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